Pues ahí va la de un padre
Durante el calentamiento, todos vimos que ellos eran sólo 11 y que ninguno destacaba por un físico imponente. Mal asunto, porque eso sólo puede acarrear relajación en nuestro equipo.
Y así fue. Nosotros empezamos desangelados, sin ritmo ni movimiento, muy estáticos y con excesivos toques de balón por jugador. Ellos no tenían gran cosa pero no escatimaron ni en pundonor ni en entrega. Se bastaban con aguantarnos y buscar balones largos para que su delantero, rápido y habilidoso, nos buscara las cosquillas. Y las encontró, porque atrás estábamos también lentos y, si el susodicho pillaba alguna, lo pasábamos mal.
Ellos ya avisaron en el minuto 7 y en el 13 incluso hicieron un poste, cuando el delantero en cuestión recibió sólo y se le permitió controlar y encarar a nuestro portero.
Estos avisos parecieron despertar al equipo que, en 2 minutos (del 16 al 17), tuvo tres buenas llegadas a puerta. En una de ellas, su portero sacó una mano fenomenal.
Tras esas ocasiones, estaba claro que como equipo éramos superiores, pero debíamos incrementar la tensión para reflejarlo en el campo. Sin embargo fue un espejismo y, en el minuto 20, una falta en contra en la frontal de nuestra área es rechazada enormemente por nuestro portero, pero la pasividad general permite al Martorelles marcar el 1-0 al recoger el rechace sin apenas oposición.
Ese gol lo acusamos y no nos hacen el segundo de milagro. Que horrible primera parte: mal posicionados, lentos en la ejecución, fallos técnicos en controles y pases sencillos, baja intensidad…. La única excusa de los nuestros es que la superficie sobre la que se jugó no tiene nada que ver con lo que están habituados y, bien es verdad, que controlar un balón sobre esa moqueta no era lo mismo que en el césped artificial al que estamos acostumbrados.
La segunda parte tenía que ser mejor forzosamente, porque peor no se podía jugar y porque el cansancio debería pasar factura al Martorelles en algún momento.
Parecía que los pronósticos se cumplían nada más empezar. En el minuto 37 empatamos tras una buena internada por la derecha con centro al área pequeña y remate a gol.
Pero aún teníamos que sufrir y, tras el saque de centro, el balón llega a nuestra área y nuestro defensa tropieza y cae, dejando al delantero sólo para hacer el 2-1. Sólo 40 segundos después de empatar ya volvíamos a estar por debajo.
La segundo parte había empezado movida y aún hubo más. Un minuto más tarde (39’), muy buen pase al hueco desde medio campo y nuestro delantero empata de nuevo chutando desde la frontal. En menos de 4 minutos, 1 gol para ellos y 2 para nosotros.
El Martorelles no se vino abajo. Nosotros habíamos aumentado nuestro ritmo y llegábamos a puerta pero nadie percibía tener controlado el partido, porque su delantero (el 7), nos ganaba la espalda con facilidad ante los pases largos que le echaban.
Así pasaban los minutos sin inclinarse la balanza, hasta que llegó el minuto 60 en que marcamos el 2-3 de tiro raso ajustado al palo por parte de uno de nuestros centrocampistas.
Ahí sí que el Martorelles entregó el partido y los últimos minutos son los que hicieron que el marcador fuese excesivamente abultado para los méritos de unos y otros.
El 2-4 llegó en el 63’ al rebañar nuestro delantero un balón perdido, el 2-5 (68’) es otro disparo lejano del autor del tercer gol y el 2-6 (69’) se marcó de cabeza, tras fallar el portero en su salida, por parte de nuestro interior izquierdo.
En resúmen, un equipo claramente inferior nos tuvo en jaque durante 60 minutos, dándonos una lección de pundonor y coraje. Una vez más, nos vamos con la sensación de que si los nuestros se lo tomasen más en serio, podrían resolver estos partidos con mucha autoridad.
Força nanos!!!!

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